Así es como imaginamos muchos españoles Ámsterdam, como una ciudad llena de pecado, lujuria y drogas. Aunque no está del todo desencaminado, Ámsterdam es más que eso: su sensibilidad artística da paso a numerosos museos dedicados al arte, artesanía e historia.
A través de Booking reservamos en el albergue Stayokay una habitación para dos personas por 44,50 € la noche. Puede que a algunas personas les pueda parecer caro viniendo de un albergue, pero lo cierto es que estaba muy bien situado y cuidado, con baño privado, además de que la oferta a su alrededor no era mucho mejor. Es un sitio al que no me importaría volver si fuera en las mismas condiciones (es decir, como si fuera un hotel).
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| Quizá deberíamos haberlo fotografiado de día... |
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| Vistas desde nuestra habitación. |
El trato por parte del personal de recepción fue bueno y no tuvimos ningún problema en nuestra corta estancia. El albergue contaba con salas comunes, como una sala de estar con sofás y mesas, un comedor... Pero no llegamos a ocuparlas.
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| Comedor que nunca pisamos. |
Tras instalarnos, nuestra apreciada esclava amiga, que nos hacía de guía y traductora, nos llevó al famoso Mercado de las Flores. Al ser diciembre no había tanta animación floril como cabría esperar, pero era bastante bonito.



