Bueno... ya sé que nadie me lee, pero sola me basto y me sobro. Antes tenía una cuenta aquí pero, por motivos que no vienen al caso, tuve que demolerla. De hecho, tuve que destruir cada rinconcito de Internet donde dejé mi huella(a pesar de que, realmente, NADA puede escapar una vez entra). Así que aquí vuelvo a estar, desentrenada tras tanto tiempo lejos de esta antigua monotonía.
Y qué tiempos eran los de antes... Cuando tenías tres mil seudónimos para cada página. Que si el foro, que si el Fotolog, que si el Videoslog, que si el blog, que si el Metroflog, que si el Messenger, que si... Solías poner un nombre parecido en cada, si no estaba ya cogido. Aunque, para los más trolls, a quienes les gustaba más frecuentar sobretodo en foros, se tenían varios nombres para su regocijo y libre albedrío. Después estaba el problema de que confundías los nombres, o los olvidabas(al igual que las múltiples direcciones de correo electrónico)... Y eso era el menor de tus problemas si eras de los que ponía la misma contraseña en todas partes. Si no... Empezaba la ardua lucha por recuperar la cuenta cuyo nick y contraseña olvidaste.
¡Ahora no es así! Ahora meten tu nombre y apellidos hasta en la sopa. Que sí, que está muy bien y es práctico para algunas cosas, Pero, ¿dónde queda la privacidad? Y algunos diréis... "¿y qué más da? con la de nombres que hay en el mundo, qué más da que vean el tuyo". Pues... pues quizá sea verdad, es algo de poca importancia, ¡pero pierde la gracia!
Recuerdo un tiempo en que un chico, para conseguir que le pasara una fotografía(en caso de que fuera un tanto estrecha), tenía que currárselo, tenía que caerte genial, hacer las mil y una y pasarte un par de fotos antes para que, al fin, accedieras a enviar algo tuyo. Ahora, ni siquiera hace falta que la agregues para ello, y en caso de que tenga alta privacidad, con que te acepte en dicha red social ya puede echar un vistazo y ponerse contento con las mil y una maravillas sin tener que saludarte.
Obviamente, esto es una exageración. El hecho en sí no tiene demasiada importancia ni todo el mundo es igual, pero sí es cierto que ahora encontrarte y saber datos de tu vida privada es mucho más sencillo. En parte es bueno porque consigues enlazarte más con la gente, encontrar personas que creías perdidas, etc. Es más fácil pedir el Facebook a alguien en una discoteca que el número de teléfono, donde hay más dificultades para bloquear a alguien en caso de que sea una persona grillada. Pero me toca las narices que me pidan nombre y apellido en todas partes, incluso en Messenger, cuando de toda la vida tenía un nick bien corto y bonito para que no ocupara espacio. ¡Venga ya!
Bueno... ya está, ya está... Que no sabía qué poner y se me ha ido un poco tras mis peleas con Google+ y su puta madre para poder hacer que esta cosa funcione.